Después del temporal del jueves (10), que registró ráfagas de 83 km/h en Mato Grosso do Sul, un guacamayo apareció en la galería de una vivienda sin poder volar. Caminó por el piso, subió a un árbol de acerola y recién después alcanzó un cocotero.

Una escena parecida se repite en cada vendaval. El nido del guacamayo y de otras aves queda en altura, y un viento de 80 o 100 km/h derriba rama, nido y pichón juntos. Con el aviso del Inmet de tormenta para este fin de semana, incluida la franja de la frontera, la probabilidad de encontrar un animal caído en el patio aumenta.

Lo que no hay que hacer con el animal

El Instituto de Medio Ambiente de Mato Grosso do Sul orienta a no hacer el rescate por cuenta propia. Un ave debilitada se lastima más cuando alguien intenta agarrarla sin técnica, y el pico de un guacamayo rompe un dedo.

Tampoco se le da comida ni agua a un animal silvestre herido. El alimento equivocado empeora el cuadro, y el agua ofrecida a un ave en estrés puede ir al pulmón.

Y el animal silvestre no se vuelve mascota. Quedarse con él en casa, aun con buena intención, es una infracción, y le quita al animal la posibilidad de volver a su ambiente.

Lo que sí hay que hacer, y a quién llamar

Llamar a la Policía Militar Ambiental, que atiende el retiro, la contención y el traslado de animal silvestre encontrado herido, debilitado o atrapado en edificaciones y áreas urbanas. El teléfono es (67) 99894-5013.

Si está herido, el animal es derivado al Centro de Rehabilitación de Animales Silvestres, el CRAS, para tratamiento. Las aves encabezan ese tipo de atención: representan el 53% de los rescates hechos por la corporación.

Mientras el equipo no llega, lo que ayuda es simple. Mantener al perro y al gato lejos, no hacer rueda alrededor del animal y no insistir en tocarlo. Si está en un lugar de riesgo, como el medio de la calle, una caja de cartón dada vuelta encima, con agujeros, aguanta hasta la llegada de quien sabe manejarlo.

Después del viento, mire también hacia arriba

Un pichón en el piso no siempre está abandonado. En muchos casos el nido está justo arriba, y los padres siguen cerca. Conviene observar algunos minutos antes de intervenir, y es justamente esa información la que el equipo de la PMA va a pedir por teléfono: qué animal es, en qué estado está, y si hay nido cerca.