Un tramo del Río da Prata, uno de los paseos de flotación más conocidos del turismo de Bonito, se secó por completo en cuestión de días, dejando peces atrapados en charcos aislados. La situación llevó al Instituto Guarda Mirim, con apoyo de organismos ambientales, a montar una operación de rescate para trasladar a los animales a puntos más profundos y seguros del río.

En total, la operación ya suma 148 ejemplares rescatados, repartidos entre siete especies diferentes de peces de porte pequeño y mediano comunes en la región. La mojarra fue la especie más numerosa entre los rescatados, seguida de la curimba; el resto quedó dividido entre piraputanga, tararira, pacú-péva, joaninha y canivete. La alerta llegó en los primeros días de septiembre, con el calor fuerte de la época bajando el agua más rápido de lo normal y dejando a cientos de peces en riesgo.

Segundo año seguido de rescate de emergencia

No es la primera vez que el fenómeno se repite: por segundo año consecutivo, los equipos necesitan actuar para evitar la mortandad de peces en el mismo tramo del río. El Ministerio Público de Mato Grosso do Sul (MPMS) ya había abierto una investigación sobre la sequía y posibles acciones humanas irregulares en la naciente del Río da Prata, para averiguar impactos ambientales en la región.

El Río da Prata queda en el perímetro rural de Jardim, ciudad vecina de Bonito, y es ruta obligatoria de operadoras de turismo que venden el paseo de flotación a visitantes de todo el país. La sequía en tramos del río levanta preocupación también para el calendario turístico de la temporada baja, ya que la actividad depende directamente del volumen y de la transparencia del agua.

El rescate continúa mientras el tramo no vuelva a llenarse. Quien tenga paseo reservado en el Río da Prata necesita confirmar con la operadora antes de viajar, porque la flotación depende del volumen y de la transparencia del agua.